En el país de mis sueños, no pasa el tiempo, no pasa nada, hace tiempo una tempestad dejó mi fantasía helada. En mi niñez, todo parecía inperturbable, mis fuentes y mis ríos emanaban chorros de sueños cristalinos, los árboles daban frutos que mi imaginación alimentaba y el miedo tan solo era un rumor en el viento. Los habitantes que hacían crecer mis esperanzas, vivían en coloridas casas que calentaban el amor y la esperanza. Ahora ya no queda nada, el tiempo y la fria madurez han dejado los árboles, rios y fuentes congelados, los habitantes yacen en sus lechos, muertos de tanto llorar desilusiones. Los palos de mi vida azotaron sus casas como un tornado, entre los escombros de las casas se extingue el calor del amor por el frío del orgullo y el rencor. El miedo ke antes volaba con el viento, se ha hecho dueño del cielo cubriendolo con un manto gris de odio, descargando lluvias heladas contra cualquier pequeño rayo de esperanza. En el país de mis sueños, no pasa el tiempo, no pasa nada, la fria madurez dejo mi fantasia congelada. Y aquí estoy sentada en la torre más alta de mi triste país, mirando a ese futuro que espera matarme de hambre, mientras yo voy seyando mi alma con tiritas de alambre.
domingo, 8 de febrero de 2009
El país de mis sueños
En el país de mis sueños, no pasa el tiempo, no pasa nada, hace tiempo una tempestad dejó mi fantasía helada. En mi niñez, todo parecía inperturbable, mis fuentes y mis ríos emanaban chorros de sueños cristalinos, los árboles daban frutos que mi imaginación alimentaba y el miedo tan solo era un rumor en el viento. Los habitantes que hacían crecer mis esperanzas, vivían en coloridas casas que calentaban el amor y la esperanza. Ahora ya no queda nada, el tiempo y la fria madurez han dejado los árboles, rios y fuentes congelados, los habitantes yacen en sus lechos, muertos de tanto llorar desilusiones. Los palos de mi vida azotaron sus casas como un tornado, entre los escombros de las casas se extingue el calor del amor por el frío del orgullo y el rencor. El miedo ke antes volaba con el viento, se ha hecho dueño del cielo cubriendolo con un manto gris de odio, descargando lluvias heladas contra cualquier pequeño rayo de esperanza. En el país de mis sueños, no pasa el tiempo, no pasa nada, la fria madurez dejo mi fantasia congelada. Y aquí estoy sentada en la torre más alta de mi triste país, mirando a ese futuro que espera matarme de hambre, mientras yo voy seyando mi alma con tiritas de alambre.
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