martes, 21 de abril de 2009

BaRCeLoNa

Existe una leyenda griega sobre el amor, que siempre me ha parecido que es la que mas se ajusta al amor, pero no al amor que solemos creer que sentimos hacia otras personas, sino, al verdadero amor, al que te marca de por vida y eres capaz de sentir con la misma intensidad todos los dias que lo vives. La leyenda dice que cada persona tan solo poseemos media alma, y que nuestra vida se basa inconscientemente en buscar la mitad de alma que nos falta, si con suerte consigues encontrarla, esa media alma que encaja a la perfeccion con la nuestra, que no deja ningun enlace suelto ni ningun hueco por llenar, podremos decir que tenemos al fín el amor verdadero dentro de nosotros...que normalmente solemos pensar que lo hemos encontrado pero en realidad no suele unirse a la perfeccion con la que se uniría nuestra media alma de verdad, con lo cual esa felicidad absoluta que se produce al encontrar a nuestra pareja será incompleta y nuestra parte de alma seguirá buscando lo que necesita para poder estar al completo, feliz y 100% en armonía dos cuerpos con un alma en común. Vengo a escribir esto porque acabo de volver de viaje, de Barcelona...y creo, estoy totalmente convencida de que es mi media alma, no creo que sea una persona...sino toda Barcelona, la que me da esa felicidad tan increible, la que llena cada parte de mi milímetro a milímetro, donde puedo ser yo misma sin necesidades de máscaras o disfraces para mi mente, alma o corazón. Allí puedo ser quien soy, y soy libre...no se, quizas la media alma que poseo es muy grande, o la que posee Barcelona es muy pequeña, pero allí esta, esperandome cada vez que voy, cada vez que sueño y vivo en sus calles, cada vez que me regala una noche infinita, llena de delicias, maravillas y placeres inmensos que me van consumiendo poco a poco porque mi corazón me dice que si, que eso es la felicidad de verdad, no la falsedad que yo creo y por otro lado mimente me dice que aprobeche, queesos instantes que Barcelona me regala esporádicamente son efímeros, que se borrarán de mi vida encuanto suba al autobús que me de vuelve a Valencia y a la vida diaria. Pero sé que algún día será una felicidad completa, pienso luchar por conseguirlo aunque se resista, esa ciudad tiene que ser mia, tiene que ser para mi porque yo soy para ella.

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